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¿CÓMO SE ASOCIA EL DOLOR A TUS EMOCIONES?

4 mayo 2016

Cuando sientes dolor lo primero que buscas son causas externas o netamente físicas que justifiquen lo que sientes como “me golpeé”, “me tropecé con algo”, “algo me cayó mal”, “asumí una mala posición al sentarme”, “dormí mal”, etc. Sin embargo, ¿te has puesto a pensar que hay una relación directa entre tu cuerpo, tus emociones y tu mente?

Desde la antigua Grecia, las emociones han sido asociadas con el estado de salud de las personas. La palabra emoción proviene del latín emotio que significa moverse hacia el exterior, así las actuaciones impulsadas por las emociones, buscan mantener el estado de equilibrio de tu cuerpo. Una de las formas más fáciles de recordar las emociones y aprenderlas es a través del acróstico MI TASA:

Miedo
Ira
Tristeza
Alegría
Sorpresa
Asco

Mi TASA, mi salud

Las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente son de corta duración y nos permiten adaptarnos mejor al ambiente. Experimentarlas es natural.

Se ha encontrado que cada una de las emociones está asociada a dolores y enfermedades. Dicha asociación está influenciada por un desequilibrio del sistema inmunológico, endocrino y los tres componentes de las emociones: Sensaciones (canal biológico), Pensamientos (canal cognitivo) y Acciones (canal comportamental) lo que identificaremos como SPA.

El dolor se asocia a actitudes y emociones reprimidas, es decir, que están guardadas en tu interior desde hace mucho tiempo. También se asocian a procesos de pensamiento y valoración que mantienen activas las emociones, incluso cuando ha pasado el tiempo. Por ejemplo: después de una situación en la que sientes una emoción, esta se mantiene porque tus pensamientos siguen dando vueltas en tu cabeza y hacen que la experimentes una y otra vez.

A continuación, podrás identificar la asociación que existe entre MI TASA y SPA. En el área de las sensaciones encontrarás la relación que tiene cada una de las emociones con el dolor y diversas enfermedades, que son una manifestación del cuerpo cuando has evitado una situación desagradable o estás buscando huir de ella.

Miedo:

Sensaciones: envejecimiento, enfermedades cardiovasculares, problemas de columna y renales, dolores asociados a osteoporosis, molestias de la ciática, artritis, diabetes tipo 2, enfermedad de Alzheimer y enfermedad periodontal.
Pensamientos: no sentirse amado. Pensamiento de indecisión e incertidumbre: ¿Y qué tal si…?. Ausencia de proyecto y/o sentido de vida definido. Culpa anclada al pasado o miedo al futuro. Envidia.
Acciones: quedarse “congelado”, luchar (enfrentar la situación de miedo) o huir (alejarse).

Ira:

S: infecciones, bursitis y/o dificultad en la cicatrización de heridas, relacionada con la producción de citoquinas, tanto aumento como disminución, que a su vez se va a relacionar con la respuesta pro inflamatoria y anti inflamatoria. La sensación de dolor se acumula en brazos y piernas. Se compromete el sistema digestivo. Dolor al deglutir. Estornudos y tos.
P: desesperación, amargura, rencor, impotencia, fracaso, culpa e inflexibilidad: “Yo tengo la razón y punto”. Competitividad. Pensamientos de rebelión dirigidos hacia ti o hacia otros. Sientes deseo de venganza.
A: luchar (atacar, ofender). Reprimir (hostilidad, callar).

Tristeza:

S: dificultad respiratoria y problemas coronarios.
P: no sentirse protegido. Pensamientos de soledad “No hay razón para estar feliz”. Interpretaciones de sus experiencias estresantes con implicaciones en sí mismas, el mundo y el futuro.
A: pasividad, se pierde la alegría de vivir. Llanto. Silencios prolongados.

Alegría:

S: mejora el sistema inmunológico, bajan los niveles de estrés, disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, rejuvenece tu piel, te da vitalidad y aumenta tu autoestima. Se produce mayor nivel de endorfinas, reducción en los niveles de cortisol, incremento de la producción de dopamina, oxitocina y norepinefrina.
P: automotivación, crecimiento personal. Aceptación, creatividad y pensamientos agradables sobre sí mismo. “Todo siempre tiene un lado bueno”.
A: sonrisas, hiperactividad, dinamismo, postura firme.

Sorpresa:

S: dolor de los hombros, desgaste del manguito rotador. Disminución del parpadeo por minuto por lo que se da irritación en los ojos (dificultades en el funcionamiento de los lagrimales y resequedad ocular).
P: exigencias de adaptación, habilidad para ser feliz. “¿Será posible?”.
A: sobresaltarse o congelamiento. Risa, contracciones diafragmáticas repentinas (hipo).

Asco:

S: dolores de cabeza y/o de cuello. Náuseas. Dolores musculares localizados. Se afectan las articulaciones (esguinces, fracturas), debilidad de las uñas.
P: rebeldía contra la autoridad. Desagrado. Irritación. “Eso no es para mí”.
A: rechazo. Dificultad para seguir instrucciones con las que no se está de acuerdo.

¡No dejes de lado las valoraciones médicas cuando se trata de un dolor físico! Al contar con ésta valoración, tómate el tiempo para analizar tu SPA: tus Sensaciones físicas ¿qué estoy sintiendo?, tus Pensamientos ¿qué estoy pensando? y tus Acciones ¿qué estoy haciendo? Esto te permitirá encontrar causas emocionales para aliviarlo o evitar que se vuelva a presentar. Ten presente que existe evidencia suficiente para afirmar que la relación emoción-dolor es bidireccional. Las emociones que reprimes están relacionadas con el inicio y el desarrollo de dolores localizados; a su vez, hay dolores que generan emociones que puedes llegar a reprimir y esto solo generará que los dolores se mantengan a largo plazo.

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