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ALIMENTACIÓN SEGÚN EL TIPO DE SANGRE

28 mayo 2014

sangrecomida1Hace más de 30 años los médicos naturistas y nutriólogos estadounidenses James y Peter D’Adamo, plantearon que varias sustancias presentes en los alimentos (en particular la lectina), una vez que son absorbidas en el tracto digestivo reaccionan de manera diferente en el cuerpo, de acuerdo con el tipo de sangre y ello tiene consecuencias sobre el estado de salud.

Esto obedece a que durante la evolución humana, la aparición de los distintos grupos sanguíneos casi siempre ocurrió simultáneamente con varias transformaciones en el estilo de vida y las características de la alimentación, por lo que dependiendo del tipo de sangre el sistema inmune (de defensa) acepta con mayor facilidad ciertos alimentos y reacciona (rechaza) otros y a este concepto lo denominaron “memoria sanguínea de la alimentación ancestral”.

Grupos sanguíneos y alimentación: una historia paralela

Para entender un poco mejor el asunto, hay que tener en cuenta que cada persona tiene uno de los cuatro grupos sanguíneos básicos, que son: O, A, B y AB.

Según la hipótesis de los doctores D’Adamo, los primeros humanos, originados en África, pertenecían al grupo O y su alimentación consistía básicamente en carnes, frutas y raíces, porque eran cazadores y recolectores.Entre los años 25 000 a 15 000 a.C, el grupo sanguíneo A apareció como una mutación en la región del Medio Oriente y esto coincidió con el surgimiento de comunidades permanentes, el inicio de la agricultura y el paso de una alimentación predominantemente carnívora a otra con un creciente contenido de vegetales y cereales.

En consecuencia el aparato digestivo humano se adaptó para poder asimilar de manera más eficiente los nutrientes de origen vegetal.

Por su parte, la mutación que dio origen al grupo sanguíneo B ocurrió en las poblaciones del centro de Asia, entre los años 15.000 a 10.000 a.C, pero debido al clima los grupos humanos del tipo B no abandonaron la vida nómada y, por lo tanto, su alimentación contenía carne y vegetales en similar proporción, por lo que tanto su tracto digestivo como su sistema inmune tuvieron que hacerse más flexibles, dado que asimilaban proteínas de origen animal y vegetal.

Finalmente, el grupo AB apareció como consecuencia de la mezcla entre poblaciones europeas y centroasiáticas, alrededor de los años 5.000 a 1.000 a.C y como en esa época no ocurrieron cambios drásticos en el tipo de alimentación o la forma de vida, el sistema inmune no desarrolló adaptaciones particulares y, por el contrario, se hizo más vulnerable y poco tolerante a varios alimentos.

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