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Ejercicios en el embarazo

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ACTIVIDAD FÍSICA Y EJERCICIOS PARA EMBARAZADAS

27 junio 2013

Durante el embarazo, la actividad física y las rutinas regulares de ejercicios brindan grandes beneficios, porque entre otras cosas, ayudan a evitar el aumento excesivo de peso, mejoran la postura, estimulan la circulación de la sangre en las venas y las arterias, fortalecen la actividad del corazón, los pulmones y los músculos, aumentan la flexibilidad de las articulaciones y la elasticidad de los tendones y ligamentos, a la vez que ayudan a aliviar varias molestias frecuentes en el embarazo tales como el dolor de espalda, la sensación de pesadez en las piernas y la fatiga.

También se ha demostrado que la actividad física mejora la calidad del sueño durante el embarazo, ayuda a eliminar el estrés, disminuye la ansiedad y resulta efectiva para atenuar los cambios del estado de ánimo que afectan a muchas embarazadas.

Además, ciertos ejercicios incrementan el acondicionamiento cardiovascular (es decir que mejoran la oxigenación de la sangre y el funcionamiento del corazón, estimulan la respiración) y contribuyen a preparar las articulaciones, los músculos y los ligamentos de la pelvis para el esfuerzo del trabajo de parto.

Si bien muchas mujeres antes de quedar embarazadas no acostumbran practicar ejercicios con regularidad, es importante tener en cuenta que el embarazo es un estado de grandes cambios físicos y que estos imponen una mayor exigencia a todos los órganos y sistemas del cuerpo, no sólo a medida que el bebé crece dentro del útero, sino también y especialmente en el momento del parto.

Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios es importante solicitar asesoría médica, porque, a veces, algunas condiciones relacionadas con el embarazo (como el aumento de la presión arterial, la denominada diabetes gestacional, o ciertos problemas del cuello uterino) limitan la capacidad de la mujer para hacer ejercicio mientras está embarazada.

En general, los expertos (obstetras y deportólogos), recomiendan que toda mujer embarazada integre una rutina periódica de ejercicios dentro de sus actividades diarias, desde el primer trimestre del embarazo, siempre bajo una estricta supervisión, porque a medida que pasan los meses, es preciso ajustar la intensidad y duración del ejercicio a los cambios físicos que tienen lugar, para asegurar que este sea el más adecuado y así evitar cualquier posible exceso, que pueda resultar contraproducente.

Una rutina saludable de actividad física implica realizar ejercicios moderados durante periodos de 20 a 30 minutos, al menos dos o tres veces por semana, ya sea al aire libre, en casa o en un gimnasio. Algunos ejercicios particularmente adecuados comprenden: caminar o trotar, nadar, practicar aeróbicos (hay programas diseñados específicamente para embarazadas), pilates o yoga.

Antes y después de ejercitarse hay que dedicar algunos minutos al calentamiento y al estiramiento de los distintos grupos musculares (del cuello, la espalda, los brazos y las piernas), así como a la respiración. Las respiraciones profundas y lentas aumentan el flujo de aire a los pulmones y oxigenan la sangre, mientras que los ejercicios de estiramiento preparan a los tendones y los músculos para la actividad física, reducen la fatiga muscular (que suele manifestarse por dolor o calambres) y ayudan a evitar lesiones.

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