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DÍA MUNDIAL CONTRA LA HEPATITIS: UNA JORNADA DE REFLEXIÓN

6 enero 2016

Desde 2011 el 28 de julio de cada año fue declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el día Mundial contra la Hepatitis. El propósito de esta conmemoración es crear conciencia en la comunidad acerca del gran impacto que tienen las hepatitis causadas por virus sobre la salud de las personas, ya que son bastante frecuentes y algunas de ellas están vinculadas a graves consecuencias a largo plazo.

La hepatitis es la inflamación (aguda o crónica) del hígado debida a la infección por diversos virus, de los cuales los más importantes son los tipos A, B, C, D y E. El virus A causa una hepatitis aguda, que a menudo no produce síntomas, y el cuerpo puede eliminarlo por completo de modo que no ocurre una hepatitis crónica. Por el contrario, las demás variedades luego de la inflamación aguda inicial, con frecuencia acompañada de pocos síntomas, tienden a persistir en el hígado (inflamación e infección crónicas) y al cabo de 10 a 30 años pueden llevar a cirrosis e insuficiencia hepáticas o cáncer del hígado, enfermedades asociadas a una alta probabilidad de muerte.

Dimensión actual del problema

De acuerdo con el informe más reciente de la OMS (emitido en 2014), actualmente en todo el mundo las infecciones por los virus de hepatitis B o C son la causa directa de por lo menos el 58% de todos los casos de cirrosis hepática y del 80% de los cánceres del hígado entre las personas adultas, enfermedades que, a su vez, ocasionan cada año más de 1,6 millones de muertes. La OMS estima que hoy en el mundo más de 2.500 millones de personas tienen infección por el virus de la hepatitis B en tanto que 150 a 200 millones están infectadas por el virus de la hepatitis C, la mayoría (por lo menos 60%) no saben que son portadoras de estos virus y pueden transmitirlos a otras personas. Por otra parte, al menos 30% de quienes tienen infección crónica por los virus B o C desarrollan cirrosis o cáncer del hígado.

En cuanto a la hepatitis A, anualmente en todo el mundo se registran alrededor de 4,5 millones de casos, de los cuales casi dos terceras partes corresponden a habitantes de países en vías de desarrollo, en los que la enfermedad afecta sobre todo a niños, adolescentes y adultos menores de 25 años. Si bien la hepatitis A no tiene repercusiones graves sobre la salud, a largo plazo, es muy debilitante y las personas pueden tardar varios meses en recuperarse por completo.

Aunque los virus D y E son menos comunes, ambos dañan el hígado de manera similar a los virus B y C. Así, la infección por el virus D, que solo afecta a 5%-10% de las personas portadoras del virus B, además de hacer más severos los síntomas de la hepatitis B aguda, favorece y acentúa el daño crónico del hígado, incrementando el riesgo de cáncer o cirrosis. Por su parte, la infección por el virus de la hepatitis E a menudo ocasiona síntomas muy leves o ninguno en absoluto (es asintomática), pero en las mujeres embarazadas y en las personas que tienen bajas las defensas, es decir que están inmunosuprimidas (como los diabéticos o quienes tienen infección por VIH) con frecuencia provoca un daño extenso del hígado que lleva rápidamente a una falla severa de este órgano (hepatitis fulminante). Según las estadísticas de la OMS, 20 millones de personas en todo el mundo están infectadas por el virus de la hepatitis D y cada año un número similar (entre 15 y 20 millones) adquiere la infección por el virus de la hepatitis E.

En Colombia, las cifras del Ministerio de Salud indican que más de la mitad de los menores de 15 años han tenido infección por el virus de hepatitis A, pero la mayoría de estas infecciones (40%-70%) son leves e incluso asintomáticas, mientras que 4% a 6% de los adultos son portadores del virus de la hepatitis B y el número de colombianos infectados viene aumentado desde el año 2007, sobre todo entre los adolescentes y adultos jóvenes (de 15 a 35 años); en cuanto a la hepatitis C, el número estimado de colombianos con esta infección es de 500.000.

¿Como se transmiten las distintas hepatitis?

Como los virus de las hepatitis solo afectan a los seres humanos, se transmiten (contagian) de una persona a otra, pero la vía de transmisión varía según el tipo de virus:

El contagio de la hepatitis A únicamente ocurre al consumir alimentos o agua contaminados con las heces de una persona infectada (transmisión fecal-oral).

Los virus B, C y D solo pueden adquirirse al entrar en contacto con la sangre u otros fluidos corporales, en especial el semen y el líquido vaginal, de modo que la principales vías de transmisión son el uso de agujas contaminadas (entre quienes utilizan drogas ilícitas inyectables), las relaciones sexuales no protegidas, las transfusiones de sangre y de la madre al bebé, ya sea durante el embarazo o en el momento del parto (transmisión vertical). Es preciso aclarar que en la actualidad la probabilidad de adquirir estos virus por una transfusión de sangre es prácticamente nula, porque a la sangre que va a ser empleada para transfusiones se le realizan pruebas para detectarlos y toda unidad de sangre contaminada por ellos es descartada.

El virus E se transmite principalmente al ingerir agua o alimentos contaminados pero también puede adquirirse por transfusiones o pasar de la madre al bebé (a través de la placenta).

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