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ANTIBIÓTICOS EN LOS ALIMENTOS Y LOS RIESGOS QUE TRAE PARA TU SALUD

6 enero 2016

Aunque parezca un mito urbano, la verdad es que algunos alimentos pueden tener residuos de antibióticos y ello representa un riesgo potencial para la salud de quienes los consumen. Estudios realizados en países de Europa y América Latina han encontrado trazas de antibióticos en la leche, los huevos, las carnes (rojas y de aves), los pescados, los mariscos, las frutas, las verduras y las hortalizas.

Sin embargo, es preciso señalar que si bien hasta hace algunas décadas en muchos países era frecuente agregar ciertos antibióticos al agua o el forraje de las aves, los cerdos y el ganado, aunque no estuviesen enfermos, con el propósito de prevenir infecciones y estimular su crecimiento, en la actualidad dicha práctica está prohibida en la mayoría de países del mundo, entre ellos Colombia, y la legislación nacional e internacional solo admite el uso de antibióticos en los animales criados para el consumo humano, cuando estos son necesarios para el tratamiento específico de enfermedades infecciosas en animales enfermos, pues en tales circunstancias el tratamiento con antibióticos es, a menudo, imprescindible. Es más, en Colombia si un animal o grupo de animales recibe más de dos tratamientos con antibióticos en un año, su carne y subproductos (leche, huevos, etcétera) no pueden comercializarse, de acuerdo con las normas del Ministerio de Agricultura.

En unos pocos países (Estados Unidos, Canadá, Francia, entre otros) está aprobada la adición de mínimas cantidades de ciertos antibióticos para prolongar el tiempo de conservación de los pescados, las carnes (rojas y de aves), las verduras y las frutas, siempre y cuando estos no sean resistentes a la cocción, de modo que pueda garantizarse la completa eliminación de los mismos al preparar los alimentos.

Ahora bien, además de la cantidad insignificante de antibióticos que pueden tener los alimentos, la mayoría de ellos son destruidos por el jugo gástrico, de modo que no ocasionan efectos perjudiciales sobre la salud. No obstante, algunas personas son sensibles a determinados antibióticos (penicilinas, sulfas, entre otros) y es posible que tengan una reacción alérgica, la cual, a veces, puede ser grave.

El problema realmente grave radica en que el uso inapropiado (en animales sanos para aumentar su crecimiento y mejorar la productividad) y excesivo de muchos antibióticos para el tratamiento o la prevención de enfermedades en los animales, sobre todo de aquellos que también se utilizan en humanos, hace que las bacterias y otros gérmenes se vuelvan resistentes a ellos y esto constituye un gran riesgo para la salud de las personas en todo el mundo, ya que disminuye la eficacia de los antibióticos.

Entonces, cuando las personas se infectan por bacterias resistentes, las infecciones son más severas y de difícil tratamiento, porque los antibióticos usualmente efectivos ya no sirven y es necesario recurrir a antibióticos más fuertes. Es más, algunas bacterias son resistentes a tantos antibióticos que prácticamente ya no hay tratamientos efectivos para combatirlas.

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